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lunes, 21 de marzo de 2011

ESA TEMIBLE REGIÓN NAIF

20/03/11 - Teatro: Genealogía del niño a mis espaldas (Apolo)


El domingo 6 de marzo se re-estrenó el "haiku teatral" Genealogía del niño a mis espaldas, obra de Ignacio Apolo, con dirección de Vilma Rodríguez y la actuación de Oscar Ferrero (como el niño) y Javier Rodríguez (como S.Rz). En un horario algo inusual (a las 17:30 hs.), pero que es de agradecer para quienes no vivimos en la ciudad de Buenos Aires, y en el íntimo recinto de No Avestruz, es posible disfrutar de una obra que apuesta a la sutileza, a las pinceladas breves e irónicas, pero también a lo sombrío, lo extraño y hasta lo siniestro. 
Un hombre, un niño, un zoológico. Un banco de madera iluminado de forma tal que su respaldo simula los barrotes de las jaulas (pero, ¿cuáles jaulas? ¿las del zoológico o las del pensamiento?). Con estos elementos y un texto que constantemente apela a otros discursos (como el científico, el de las taxonomías animales y el de la literatura) se compone una inquietante trama que deja flotando numerosas preguntas. La más acuciante tal vez sea quién es ese niño que permanece a espaldas del personaje adulto y lo interpela en reiteradas ocasiones sin obtener demasiado de él. El niño, que permanece en "esa temible región naif" que es la infancia, hace las preguntas que hacen todos los niños, sabios siempre por naturaleza. ¿Su padre? o ese adulto que se mantiene allí aleccionándonos con palabras rimbombantes acerca de los animales que moran en las diferentes partes del zoológico nunca parece tener la respuesta adecuada, acaso el mayor drama que un niño pueda vivir. Preguntas sin respuesta, respuestas diferidas, a destiempo, en eterno desfasaje van jalonando el reticulado etéreo de la obra, que no se priva de mencionar el famoso cuento de Julio Cortázar "Axolotl", aquel donde un hombre que consuetudinariamente visita el Jardin des Plantes de París se transforma en el "pez azteca de inmovilidad filosófica".
La obra entra también en profundidades más extrañas, como la transmigración de las almas o las sucesivas reencarnaciones del filósofo griego Empedócles o del "ignoto poeta celta", en una enumeración caótica sumamente poética ("durante un año estuve hechizado en la espuma del agua"), que le suministran una coloratura diferente y digna de destacarse. 
Del mismo modo, la obra juega también con la permanente tensión entre la identidad y la otredad, entre el presente y el pasado, entre lo que fue y ya no es. ¿Ese niño es realmente el hijo del hombre que está allí o, más verosímilmente, es él mismo, es el niño que fue y ya no puede volver a ser? ¿O, más inquietante aún, nada lo ata a ese niño que, impertinente como todos los niños, reclama su atención, su afecto, su cariño?
Como dice su propio autor, "la obra es una hermosa apuesta actual y también es un homenaje, una mirada retrospectiva", ya que se re-estrena luego de diez años y de haber obtenido el Primer Premio en el Certamen Metropolitano de Teatro en el año 2000. Con música de Federico Marrale y escenografía de Valeria Abuin, Genealogía del niño a mis espaldas invita a recorrer un zoológico íntimo y tangencial, donde las preguntas se esparcen como hojas otoñales y la poesía de lo mínimo, inquietante, se instala. 

Funciones: domingos a las 17:30 hs.
No Avestruz
Humboldt 1857
Reservas: 4777-6956

Links de interés:




domingo, 28 de marzo de 2010

MILAGRO, RENCOR Y FASCINACIÓN

27/03/10 - Teatro: La revelación (Gatto)


Una mujer y una extraña relación con Dios (y con un hombre ido). Un hombre y una extraña relación con su perro. Un rancho en medio de la pampa agreste y salvaje. Estampitas rotas, velas, misticismo y sensualidad a flor de piel. Todo eso (y más) constituye la obra “La revelación”, con dramaturgia de Agustina Gatto y dirección de Tatiana Sandoval.
La mujer (Alejandra D’Agostino) tiene una relación personal con Dios: le habla como si fuera un ser humano, le pide cosas, lo reta, lo desafía, no teme nunca su ira. Ha vivido hasta hace poco con un hombre, Juan, a quien ya no volverá a ver. Es entonces cuando llega otro hombre (Germán Rodríguez), buscando a su perro malherido, que se ha acovachado en la cama de ella. Este hombre vendrá a romper el círculo místico en el que ella estaba encerrada y la sacará también de la impura obsesión por Juan, una especie de Jesús demasiado humano.
El perro, que el hombre quería hacer pasar por caballo, morirá y otro más fiero, llamado Rencor, lo sucederá. La pareja no tendrá escrúpulos en participar en riñas y peleas de perros y conejos (a uno de los conejitos lo llamarán Fascinación) para obtener algo de dinero y así salvar a la hija de él. Pero todo será en vano. Ella, entonces, dejará de hablar con Dios y saldrá a pelear con él y sin él también. La apoteosis final marcará un nuevo inicio para los personajes, liberados ya de sus antiguas trabas, juntos, solos pero con la yegua Milagro y con un hijo por venir entre ambos.
La puesta en escena es minimal pero certera. La fuerza del texto descansa en su poeticidad y en el recurso de narrar y anunciar a la vez lo que los actores están haciendo o ya han hecho (y el espectador no pudo ver). Sin desmedro de la actuación de ambos y del alto matiz onírico del texto, por momentos se tenía la sensación de que hubiera sido un excelente guión cinematográfico antes que teatral. Aún así, se generan en el espectador gran cantidad de imágenes sugestivas y sugerentes gracias al recurso de narrar en lugar de actuar y de llevar así la imaginación hacia otros parajes.
En suma, una obra original que plantea un enfoque diferente y que con economía de recursos logra un alto impacto en el espectador.

Funciones sábados 20.30 hs.
No Avestruz
Humboldt 1857
Reservas: 4777- 6956
Entrada: $ 25 (Est. y jub. $ 20)


Links de interés: 

Alternativa Teatral

Programación de No Avestruz